Posteado por: Javier Rodríguez | 25/02/2010

El misterio de la concomitancia

Recojo un pequeño e interesante texto del libro “Pensar la Imagen”, de Santos Zunzunegui

La fotografía presenta una serie de características que pueden situarse bajo el epígrafe de las formas en que realiza la manipulación de su materia prima, lo real. Sontag (1980) habla de la fotografía como acto agresivo (la foto como “asesino blando”, como violación simbólica), mientras que Barthes (1980) subraya su carácter de microexperiencia de la muerte . Además la cámara otorga un poder fáctico al fotógrafo, que se constituye en voyeur universal; el mundo se entiende como territorio de caza fotográfica y que se divide en dos grandes grupos, observadores y observados. Controlar las imágenes le convierte, así, en una forma potencial de poder.

Pero además el acto fotográfico se configura como una actividad de no intervención. No estamos ante una mera observación pasiva del acontecimiento, sino que supone un aliento implícito a la continuación de lo que sucede ante el objetivo. Y ello porque la fotografía es el lugar de la radical indiferencia ante el mundo: la foto funciona a modo de invocación que no espera respuesta (Bonitzer, 1976). Si la pintura suponía una implicación, siquiera mental, con los sucesos representados, en la foto se tiende a valorar la sangre fría que la ha hecho posible. Se abre así un foso insalvable entre el fotógrafo y lo fotografiado.

Toda fotografía repite mecánicamente lo que no podrá repetirse existencialmente. De ahí que la foto dé lugar al surgimiento del misterio de la concomitancia (Barthes, 1980). Porque la foto no dice lo que ya no es sino solamente lo que ha sido. Por tanto, la foto ratifica lo que representa. Curiosamente, el instante fotográfico no puede confundirse con el instante vivido. Y ello porque el fotógrafo trabaja en futuro anterior (Chevrier, 1982). Cuando se toma una foto, el presente ya es pasado aunque aún espere al fotógrafo el momento del revelado de la imagen, lo que lleva a aquel a vivir el presente de su experiencia como el pasado de un futuro.

fotosantiguas.org


Respuestas

  1. Es muy cierto e interesante el poder del fotógrafo. Es posible reflejar con cada foto ideologías, puntos de vista, sentimientos… Es lo que hace especial esta disciplina. Aunque mejor que disciplina, podríamos denorminarlo placer.


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